
En un terreno con pendiente en Merlo, San Luis, el Estudio Mono logró una síntesis perfecta entre la nobleza de la piedra local y el hormigón.



El proyecto, a cargo del Estudio de Arquitectura Ravier-Otero Lacoste-Di Catarina, exigió una solución estético-constructiva especial.
A partir de un programa de necesidades tradicional y de ciertas premisas como el máximo aprovechamiento del lote, angosto y en esquina, de las visuales largas como las próximas y la existencia de coníferas dentro del perímetro del terreno, se optó por un partido de fuerte desarrollo lineal.
La casa, de formas simples pero a la vez trascendentales, fue resuelta por medio de un conjunto de volúmenes puros, líneas rectas, techos planos en voladizo y de clara horizontalidad, configurando un todo equilibrado de llenos y vacíos, de opacos y transparentes.



















































