
La combinación perfecta entre hormigón visto, madera y vidrio da vida a esta casa que celebra la sencillez y la sofisticación, sin perder de vista el paisaje que la rodea.



Esta propuesta, auténtica y austera, se expresa a través de una arquitectura casi etérea junto al lago Balaton, en Hungría.
La casa, implantada en el borde de un pequeño bosque, entre árboles altísimos, es el claro paradigma de una respetuosa intervención de la arquitectura del hombre sobre la naturaleza donde, no sólo las especies arbóreas del bosque fueron la generatriz y directriz de su diseño, sino también los desniveles naturales del terreno sobre el cual se eleva.
Como resultado: un conjunto, conformado por una lúdica disposición de volúmenes, totalmente permeables a la luz del sol y a la belleza del entorno natural. Una arquitectura única, que se mimetiza soberbiamente con el espíritu de la naturaleza que la acoge.



















































