
La combinación perfecta entre hormigón visto, madera y vidrio da vida a esta casa que celebra la sencillez y la sofisticación, sin perder de vista el paisaje que la rodea.



El asoleamiento, la orientación, en una obra, condicionan el uso tanto de los espacios interiores como de los exteriores.
En el caso de esta casa desarrollada en dos plantas hay una idea de toma de partido relacionado al sol de la tarde, que da en el frente del terreno. Sabiendo que cualquier planta alta al frente del mismo generaría sombra, en este caso se decidió desplazar el bloque de la planta superior hacia casi el fondo del lote, logrando de esta manera dejar libre el ingreso del sol de la tarde.






















































