
En un terreno con pendiente en Merlo, San Luis, el Estudio Mono logró una síntesis perfecta entre la nobleza de la piedra local y el hormigón.



El balneario más austral del Partido de la Costa se rehúsa a desprenderse de su aspecto agreste y aún no está superpoblado. En una de sus zonas residenciales, en el barrio cerrado Golf (llamado así por estar dotado de una extendida cancha destinada a la práctica de ese deporte) se erige esta casa de impronta racionalista, trazo rectilíneo y perfección transparente, especialmente imaginada para albergar la felicidad de una joven familia.
La casa domina un lote de más de 1000 m² que se caracteriza por su pronunciada pendiente hacia la calle, pero su superficie cubierta abarca apenas 176 metros de esa vastedad, hecho que deja bien en claro el papel preponderante que atribuyen sus propietarios a la naturaleza.



















































