
La combinación perfecta entre hormigón visto, madera y vidrio da vida a esta casa que celebra la sencillez y la sofisticación, sin perder de vista el paisaje que la rodea.



Esta vivienda se emplaza en el barrio privado Las Golondrinas, un emprendimiento con corredores verdes que garantizan privacidad y tranquilidad.La casa pertenece a una familia compuesta por seis integrantes. Los requerimientos de los propietarios fueron simples y precisos: ellos querían la suite matrimonial en planta baja y los dormitorios de sus cuatro hijos adolescentes en planta alta. Como son dos mujeres y dos varones, se proyectaron los espacios en dos bloques, compuestos cada uno por dos dormitorios y un baño en semisuite, brindándole así independencia a los padres y a cada uno de los hijos.















































