
El Palacio Barolo: el edificio que se construyó para guardar los restos de Dante
Arquitectura24 de marzo de 2026
Espacio&Confort



En Avenida de Mayo 1370 hay un edificio con una historia diferente. Fue diseñado como una réplica en hormigón de un poema del siglo XIV. El Palacio Barolo es la Divina Comedia de Dante Alighieri convertida en arquitectura. Y la historia de su existencia es tan rara como el propio edificio.
La historia empieza con Luigi Barolo, un empresario textil piamontés. Llegó a Buenos Aires en 1890 y generó su fortuna con cultivos de algodón y las primeras hilanderías de lana peinada del país. Pero tenía una obsesión que iba más allá de los negocios. Estaba convencido de que Europa iba a destruirse por las guerras y que las cenizas de Dante Alighieri, guardadas en Rávena, corrían peligro.
Su plan era traerlas a Buenos Aires. Y para recibirlas, mandó construir un edificio que funcionara como mausoleo. Spoiler alert: nunca cumplió su plan y de hecho murió antes de ver el edificio terminado, pero el edificio todavía existe y podés visitarlo si buscás micros a Buenos Aires, podés sacar tus pasajes acá.
Para el proyecto contrató a Mario Palanti, un arquitecto milanés que compartía su admiración por el poeta florentino. Los dos eran masones. Se conocían desde 1910, cuando Palanti diseñó el Pabellón de Italia para la Exposición del Centenario. La obra arrancó en 1919 y terminó en cuatro años, algo insólito para la escala del proyecto.
Cada centímetro del Barolo responde a la estructura de la Divina Comedia. Tiene 100 metros de altura, como los cantos del poema y 9 bóvedas de acceso, que representan los círculos del Infierno. Del piso 1 al 14, el Purgatorio. Del 14 en adelante, el Paraíso. En la cima, un faro de 300 mil bujías que representa el Empíreo. Para que veas hasta qué punto está planeado, la constelación de la Cruz del Sur se alinea con el eje del edificio en los primeros días de junio.
Luigi Barolo murió en 1922, meses antes de la inauguración. No llegó a pisar su propio palacio terminado. El edificio se inauguró igual, el 7 de julio de 1923, la fecha del aniversario de Dante.
Palanti no terminó ahí. Cruzó el Río de la Plata y construyó un edificio gemelo en Montevideo: el Palacio Salvo, sobre la Avenida 18 de Julio. La idea original era que los dos faros enmarcaran la desembocadura del río y dieran la bienvenida a los barcos que llegaban desde el Atlántico.
El Barolo fue el edificio más alto de Buenos Aires hasta 1935, cuando lo superó el Kavanagh. Hoy funciona como edificio de oficinas. Tiene 9 ascensores, dos de ellos ocultos y nunca inaugurados porque Barolo los había reservado para uso personal. Desde el sótano se escucha correr el arroyo Tercero del Medio, entubado debajo de los cimientos.
Desde 1997, el Palacio Barolo es Monumento Histórico Nacional. Y desde 2004, los bisnietos de uno de los primeros inquilinos del edificio organizan visitas guiadas que recorren el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso en vertical.
El recorrido termina en el faro, a 100 metros de altura. Desde ahí se ve el Obelisco, el río y, si el día acompaña, la costa uruguaya donde brilla el otro faro. El de Montevideo. El gemelo que Palanti dejó del otro lado del agua.

















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