
Pritzker 2026: La belleza de lo frágil
Espacio&Confort


La arquitectura, históricamente, ha sido sinónimo de permanencia, de estructuras colosales diseñadas para desafiar el paso de los siglos. Sin embargo, el nuevo Premio Pritzker 2026, el chileno Smiljan Radić Clarke, nos propone cambiar la mirada. Su obra no busca imponerse con soberbia sobre el paisaje, sino que abraza la fragilidad como una condición intrínseca y hermosa de la experiencia humana.
Nacido en Santiago en el seno de una familia de inmigrantes con raíces en Croacia y el Reino Unido, Radić creció entendiendo que las raíces, muchas veces, no se heredan, sino que se construyen. "A veces, tenés que producir tus propias raíces. Eso te da libertad", reflexiona el arquitecto. Y esa libertad es exactamente lo que se respira en cada uno de sus proyectos.
Lejos de atarse a un lenguaje repetitivo o a la firma de autor predecible, cada obra de Radić es una investigación única. Su consagración internacional llegó con hitos como el Serpentine Gallery Pavilion en Londres (2014), donde propuso un refugio translúcido de fibra de vidrio que descansaba sobre inmensas piedras de cantera, permitiendo que la luz se filtrara creando un espacio de protección que no aislaba del parque circundante.






El jurado del Pritzker 2026 destacó su capacidad para crear edificios que parecen temporales, inestables o deliberadamente inacabados, pero que brindan un refugio estructurado y optimista. Esta filosofía se palpa en obras majestuosas como el Teatro Regional del Biobío (2018), un prisma envuelto en una membrana semitranslúcida que de noche brilla como una linterna de papel, o en el aclamado Restaurant Mestizo (2006) en Santiago, donde enormes rocas de granito sostienen vigas de hormigón negro en un equilibrio visualmente poético.
Acompañado históricamente por la escultora Marcela Correa —su esposa y colaboradora clave—, Radić diseña espacios que demandan presencia física. No son edificios para ser vistos únicamente a través de una pantalla; exigen ser recorridos, sentidos y escuchados. Desde su Fundación de Arquitectura Frágil hasta intervenciones patrimoniales como el centro cultural NAVE, su enfoque es claro: proteger la intimidad humana sin darle la espalda a la ciudad.
En tiempos de certezas plásticas, el Pritzker 2026 premia a un arquitecto del fin del mundo que nos enseña que, en el cruce exacto entre la incertidumbre y la experimentación material, se esconde la verdadera esencia de habitar.•
+ Info: www.pritzkerprize.com




Indigo Wine es el nuevo emprendimiento proyectado por el arquitecto Marcelo García Basilio e Indigo Espacios Urbano en Pinamar Norte y forma parte de la línea de edificios Indigo, desarrollada por el estudio en esa zona.


































