
La combinación perfecta entre hormigón visto, madera y vidrio da vida a esta casa que celebra la sencillez y la sofisticación, sin perder de vista el paisaje que la rodea.



El primer rasgo que aflora de esta casa pinamarense es su privilegiada ubicación sobre los bosques nativos que aún prevalecen en la zona, lo que la dota de imponentes visuales. La obra está emplazada en un predio de 950 m², en un área inmejorable por su cercanía al nuevo golf y por sus panoramas ilimitados. La armonía y la calidad se fusionan para dotar al lugar de una comodidad y tranquilidad que permiten el disfrute total de la vida en familia en los días de descanso.











































